LOS EPÓNIMOS DE CUNAVICHE

 


En el transcurso de la historia, el pueblo de Cunaviche ha tenido dos epónimos. Primeramente fue nombrado San José de Leonisa y luego San Miguel. En ambos casos se mantuvo el término «Cunaviche», que es el topónimo originario del río y de la región.


SAN JOSÉ DE LEONISA

José Joaquín de Soto escribe que «la iglesia de dicho pueblo está dedicada a San José de Leonisa; su fábrica hace figura de tres naves distinguidas con algunas columnas de madera; las paredes son de bajareque doble, y el techo de varas y cañas cubierto de palma; es de mediana capacidad y, aunque nuevo, no ofrece mucha duración. Tiene un pórtico y sacristía de semejantes materiales, y un solo altar en que está colocada la imagen del Santo Titular».

San José de Leonisa, el primer patrón de Cunaviche, era sacerdote de la Primera Orden (1556-1612), canonizado por Benedicto XIV el 29 de junio de 1746.

Nació el 8 de enero de 1556 en Leonissa, cerca de Rieti. Hijo de Giovanni Desideri y Francesca Paolini, fue bautizado con el nombre de Eufronio. A los dieciséis años ingresó entre los Hermanos Menores Capuchinos, hizo el noviciado cerca de Asís, en el pequeño convento de Carcerelle, y tomó el nombre de José. Se entregó a duras penitencias y rigores para con el «hermano asno». En 1581 fue ordenado sacerdote y destinado a la predicación. Enviado con otros dos cohermanos a Constantinopla en 1587 a fundar una misión, se preocupó por la liberación de los cristianos esclavos, a quienes sostuvo en la fe, y devolvió la fe a un obispo apóstata. Por su afán de predicar al sultán Mustafá III, fue hecho prisionero, golpeado y suspendido de un madero bajo el cual ardía un fuego lento. Tres días duró pendiente de un gancho en una mano y de otro en un pie. A pesar de ello, no murió y las heridas se curaron milagrosamente. El sultán, admirado por lo sucedido, le conmutó la pena por destierro perpetuo. En Constantinopla, san José realizó un gesto propio de un loco: intentó entrar en el palacio a predicar al sultán. Apresado por los guardias, se le juzgó como reo de lesa majestad.

A su regreso a Italia siguió predicando en su propia tierra, con resultados consoladores: conversiones y pacificación por todas partes. Promovió también obras de asistencia social como los Montes de Piedad o Frumentarios, hospitales y otras obras de beneficencia. A los 56 años de edad le diagnosticaron un tumor del cual ya no se repuso. Se preparó tranquilamente para recibir a la hermana muerte, cuya cercanía adivinaba. Murió el 4 de febrero de 1612.

Se cuenta que fray Juan de Málaga, en la inmediación del río Cunaviche —que pasa a distancia de unas veinticinco varas de la iglesia—, fundó el 23 de abril de 1767 la misión con el nombre de este santo capuchino.


SAN MIGUEL

El 27 de mayo de 1811, cuando fueron elevadas a la categoría de parroquia San Fernando de Apure y Santa Bárbara de Achaguas, todavía se mencionaba al pueblo de misión de Cunaviche con el nombre «de San José de Leonisa».

El 12 de octubre del año 1812, en un documento inédito suscrito por el párroco misionero de Achaguas, fray José Caviedez, se lee que «algunos pueblos de esta comarca del Apure aún no han sido elevados a parroquias civiles ni eclesiásticas. Entre estos se cuentan: Rincón Hondo, San Miguel de Cunaviche, Banco Largo y San Juan de Payara».

Por esto podemos decir que este pueblo pasó a llamarse San Miguel de Cunaviche en el año de 1812.

San Miguel Arcángel, cuyo nombre —mencionado cinco veces en la Biblia— deriva de la expresión «Mi-ka-El», es decir, «¿quién es como Dios?» (cf. Daniel 10, 13), es conocido en el mundo católico como el «príncipe de los espíritus celestiales», el vencedor del dragón (el demonio), al cual arroja al abismo incandescente. También se le señala como el salvador de Moisés, a quien el demonio quería llevarse al infierno porque habría quitado la vida a numerosos egipcios. La fiesta de san Miguel Arcángel se celebra el 29 de septiembre y también el 8 de mayo, por su aparición en el Monte Gargano, en Italia, ocurrida alrededor del año 492.

La tradición de los cunavicheros sostiene que la antigua imagen de san Miguel Arcángel pertenecía a La Urbana, una población del municipio Cedeño en el estado Bolívar. Debido a la constante navegación por el río Orinoco y el comercio con Ciudad Bolívar, la imagen habría sido trasladada formalmente para una conmemoración y jamás fue devuelta.

OBRAS CONSULTADAS:

Obispo Mariano Martí. Documentos relativos a su visita pastoral de la diócesis de Caracas (1771-1784). Academia Nacional de la Historia, Caracas, 1969. Tomo II.

Oldman Botello. Cunaviche: Apuntes para su historia. Alcaldía del municipio Pedro Camejo, San Juan de Payara, 1998.

P. Buenaventura de Carrocera. Misión de los capuchinos en los llanos de Caracas. Academia Nacional de la Historia, Caracas, 1972. Tomo III.


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Licdo. Manuel Ortega López  

Cronista Oficial del municipio Pedro Camejo del estado Apure  

cronistadepedrocamejo@gmail.com

PLAZA NEGRO PRIMERO


En honor al hijo de San Juan de Payara, el prócer de la independencia Pedro Camejo, conocido como Negro Primero —quien por la antigua tradición de poner a los niños el nombre del santo del día en que nacían, lo más probable es que haya visto la luz el 29 de junio de 1790, «el día de San Pedro, uno de los doce apóstoles de Jesucristo»¹—, en el año 1966 se construyó al oeste de su pueblo natal una plaza que lleva como epónimo su sobrenombre.

La plaza mide 100 por 100 metros y se encuentra emplazada en una semiloma. Sus accesos están ubicados en cada una de sus esquinas y se definen mediante caminerías que convergen en el centro. Allí, sobre un pedestal de concreto cubierto de losas de color negro (de 1,80 metros de alto por varios centímetros de profundidad), se levanta un busto de bronce de Pedro Camejo que mide 1 metro de alto, obra del artista venezolano Martín Leonardo Funes, oriundo de Calabozo, estado Guárico. El héroe está representado con uniforme militar de oficial y un pañuelo en la cabeza.

En la parte posterior del pedestal donde se levanta el busto de Negro Primero se encuentra un muro que posee tres placas.

En la primera de ellas se lee: “TENIENTE PEDRO CAMEJO, EL NEGRO PRIMERO, DEL ESTADO MAYOR DEL GENERAL PÁEZ. GANÓ LA CRUZ DE LOS LIBERTADORES EN LAS QUESERAS DEL MEDIO Y ASCENDIÓ A LA GLORIA CON SU MUERTE EN CARABOBO HACE HOY 145 AÑOS DE ESTA BATALLA, AL SENTIRSE MORTALMENTE HERIDO EN LOS PRIMEROS TIROS BUSCÓ AL GLORIOSO ADALID. DE…”.

La placa central desapareció, mientras que en la de la derecha se lee:

“ENTRE TODOS [LOS OFICIALES DE SU ESTADO MAYOR, MUERTOS EN CARABOBO] CON MÁS CARIÑO RECUERDO A CAMEJO, CONOCIDO CON EL SOBRENOMBRE DEL NEGRO PRIMERO… CUANDO YO BAJÉ A ACHAGUAS DESPUÉS DE LA ACCIÓN DEL YAGUAL SE ME PRESENTÓ QUE MIS SOLDADOS DE APURE ME ACONSEJARON INCORPORASE AL EJÉRCITO PUES LES CONSTABA A ELLOS QUE ERA HOMBRE DE GRAN VALOR Y SOBRE TODO MUY BUENA LANZA. SU ROBUSTA CONSTITUCIÓN ME LO RECOMENDABA MUCHO… ADMITIRLE EN MIS FILAS Y SIEMPRE A MI LADO”.

Esta plaza en honor al héroe de Mucuritas, Queseras del Medio y Carabobo fue inaugurada en la mañana del viernes 24 de junio de 1966 por el entonces gobernador del estado Apure, don Ricardo Montilla.

El payareño José Vicente Abreu menciona este espacio como Parque Negro Primero: “... y el jefe civil me pidió que le hiciera un discurso para el día del Vuelvan Caras retumbante en el Parque Negro Primero sembrado de ciruelos”².

El 16 de junio de 2015 se realizó en esta plaza la recolección de la tierra destinada a representar los restos simbólicos de Pedro Camejo, El Negro Primero, que desde el 24 de junio de ese año —junto a la tierra del Campo de Carabobo— se encuentra en el Panteón Nacional, gracias a la iniciativa de Nicolás Maduro presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

En el acto de recolección de la tierra que representa los restos simbólicos de Pedro Camejo, el Licenciado Manuel Ortega López, Cronista del municipio dijo: "Con este acto, se da cumplimiento a lo establecido en la Gaceta Oficial de República Bolivariana de Venezuela Nº 40.663, de fecha 19 mayo de 2015, en donde la Asamblea Nacional aprobó la solicitud del ciudadano presidente obrero Nicolás Maduro Moros, de incorporar los restos del héroe patrio Pedro Camejo, Negro Primero, al conjunto monumental Panteón Nacional y Mausoleo Libertador". 

SITIO DE INTERÉS HISTÓRICO DE SAN JUAN DE PAYARA:

La plaza Negro Primero es de gran interés histórico para San Juan de Payara porque, durante la Guerra de Independencia, en ese lugar y sus alrededores estuvo establecido el Cuartel General de José Antonio Páez. Además, allí se alojó el Libertador Simón Bolívar del 31 de enero al 5 de febrero de 1818; del 16 al 23 de enero de 1819; del 10 al 21 de enero de 1820; y del 28 al 31 de marzo de 1821.

Junto al Libertador estuvieron otros próceres de la independencia como Antonio José de Sucre, Rafael Urdaneta, José Antonio Anzoátegui y Manuel Cedeño, entre otros.


El Libertador y Negro Primero

En 1818, cuando el Libertador Simón Bolívar llegó por primera vez a San Juan de Payara durante el desarrollo de la Campaña del Centro, le hablaron del "Negro" con gran entusiasmo, refiriéndole el empeño que este tenía en ocultar que en el pasado había estado al servicio del rey.

"Así, pues —escribe Páez—, cuando Bolívar le vio por primera vez, se le acercó con mucho afecto, y después de congratularse con él por su valor, le dijo:

"—¿Pero qué le movió a V. a servir en las filas de nuestros enemigos?

"Miró el negro a los circunstantes como si quisiera enrostrarles la indiscreción que habían cometido, y dijo después:

"—Señor, la codicia.

"—¿Cómo así? —preguntó Bolívar.

"—Yo había notado —continuó el negro—, que todo el mundo iba a la guerra sin camisa y sin una peseta, y volvía después vestido con un uniforme muy bonito y con dinero en el bolsillo. Entonces yo quise ir también a buscar fortuna y, más que nada, a conseguir tres aperos de plata, uno para el negro Mindola, otro para Juan Rafael y otro para mí. La primera batalla que tuvimos con los patriotas fue la de Araure: ellos tenían más de mil hombres, como yo se lo decía a mi compadre José Félix; nosotros teníamos mucha más gente y yo gritaba que me diesen cualquier arma con qué pelear, porque yo estaba seguro de que nosotros íbamos a vencer. Cuando creí que se había acabado la pelea, me apeé de mi caballo y fui a quitarle una casaca muy bonita a un blanco que estaba tendido y muerto en el suelo. En ese momento vino el comandante gritando: 'A caballo'. ¿Cómo es eso? —dije yo—, pues ¿no se acabó esta guerra? —Acabarse, nada de eso; venía tanta gente que parecía una zamurada.

"—¿Qué decía V. entonces? —dijo Bolívar.

"—Deseaba que fuéramos a tomar paces. No hubo más remedio que huir, y yo echo a correr en mi mula, pero el maldito animal se me cansó y tuve que coger monte a pie. El día siguiente, yo y José Félix fuimos a un hato a ver si nos daban qué comer; pero su dueño, cuando supo que yo era de las tropas de Ñaña [Yáñez], me miró con tan malos ojos que me pareció mejor huir e irme al Apure.

"—Dicen —le interrumpiró Bolívar— que allí mataba V. las vacas que no le pertenecían.

"—Por supuesto —replicó—, y si no, ¿qué comía? En fin, vino el mayordomo [así me llamaba a mí] al Apure, y nos enseñó lo que era la patria y que la diablocracia no era ninguna cosa mala, y desde entonces yo estoy sirviendo a los patriotas.

"Conversaciones por este estilo, sostenidas en un lenguaje sui generis, divertían mucho a Bolívar, y en nuestras marchas el Negro Primero nos servía de gran distracción y entretenimiento"³.

Por la razón antes expuesta, la plaza Negro Primero se consolida como un espacio de indiscutible valor histórico y cultural para el pueblo de San Juan de Payara, tierra natal de Pedro Camejo, uno de los más valientes defensores de la república. Quien, desde su incorporación al ejército patriota comandado por el general Páez, se presentaba de primero exponiendo su vida en todas las batallas que se dieron contra los realistas, hasta que el 24 de junio de 1821, en lo más recio de la batalla de Carabobo, ofrendó su vida por la libertad de Venezuela.


NOTAS:

¹ Manuel Ortega. Hombre de gran valor. Ponencia presentada en el 17mo. Congreso Nacional y 4to. Internacional de Historia. Miranda, 2024.

² José Vicente Abreu. Palabreus. Ediciones Centauro. Caracas, Venezuela, 1985, pág. 148.

³ Autobiografía del general José Antonio Páez, tomo primero, Colección Bicentenario Carabobo, Caracas, Venezuela, junio de 2021. Págs 260 - 261


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Licdo. Manuel Ortega López

Cronista Oficial del municipio Pedro Camejo del estado Apure

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SIMÓN BOLÍVAR: "Mucho hemos hecho, pero más nos queda por hacer"

 


El Libertador Simón Bolívar estuvo en San Juan de Payara del 31 de enero al 5 de febrero de 1818; del 16 al 23 de enero de 1819; del 10 al 21 de enero de 1820; y del 28 al 31 de marzo de 1821.

Simón Bolívar llegó la noche del 10 de enero de 1820 al pueblo habiéndose "traído el ejército de Oriente, que no ha dejado de tener 500 hombres de deserción; pero con caballería y todo debemos contar con más de 2.000 hombres de dicho ejército".

Al día siguiente, escribe una carta en donde le explica a Francisco de Paula Santander que un ataque inmediato sobre las serranías resultaría catastrófico debido al desgaste de la tropa, la falta de pastos y el rigor de la estación, por lo que exige paciencia para permitir que el ejército y los caballos se recuperen en el Apure. Asimismo, le expone su estrategia para debilitar gradualmente al enemigo mediante operaciones simultáneas en varios frentes —como activar la toma de Maracaibo con Urdaneta, asegurar Mérida y Trujillo como murallas defensivas, y mantener la presión con Cedeño y Bermúdez—, coordinando así un vasto esfuerzo logístico y militar indispensable para consolidar la libertad de Venezuela y la Nueva Granada.

Después de explicarle esto, le manifiesta: "Mucho hemos hecho, pero más nos queda por hacer". Esta frase, expresada por Simón Bolívar, significa reconocer los logros alcanzados con esfuerzo, pero asumir con humildad y responsabilidad que el trabajo por delante es aún mayor para consolidar la meta.

A continuación se transcribe dicha carta de del padre de la patria:

"San Juan de Payara, 11 de enero de 1820.

"A S. E. EL GENERAL F, DE P. SANTANDER.

"Mi querido amigo:

"Llegué anoche a este pueblo habiéndome traído el ejército de Oriente, que no ha dejado de tener 500 hombres de deserción; pero con caballería y todo debemos contar con más de 2.000 hombres de dicho ejército.

"El general Páez ha vuelto de regreso de Barinas sin haber combatido con nadie, porque los enemigos le dejaron libre la provincia, pero sufría deserciones considerables, y algunas de ellas al enemigo, causadas por algunos de los oficiales prisioneros a quienes dimos servicio en el Nuevo Reino de Granada, además sufrieron las tropas de Páez muchas en enfermedades, carencias de víveres y falta de caballos: en fin este ejército ha vuelto y está ya reunido conmigo; que con las reclutas que vienen del Reino se aumentará considerablemente. De lo que estamos sumamente faltos es de caballos; de suerte que no sabemos cómo hacer para montar el ejército. Los hay, pero muy flacos por las fatigas anteriores: apenas tenemos en que montar los oficiales en caballos de servicio. Esta dificultad me tiene en la mayor perplejidad, porque Morillo, según las noticias que tenemos, tiene su cuartel general en el Tocuyo, país montañoso, y ha dado orden a sus cuerpos avanzados que replieguen hacia él al acercarse el enemigo. Ha dicho, según relaciones fieles, que va a retirarse cuanto le sea posible hasta destruir nuestra caballería, y luego batir nuestra infantería en posiciones ventajosas, alejándonos la fuente de nuestros recursos y acercándose él a los suyos. Este plan me parece el más conveniente para el enemigo y, por lo mismo, muy desventajoso para nosotros. Por otra parte, el verano hace el tránsito de aquí a las serranías sumamente penoso para los caballos, que, sobre estar en muy mal estado, se destruirían antes de llegar al campo de batalla con sólo faltarle pasto y agua. Todo nos indica que debemos dejar pasar un poco de tiempo para que se reponga la tropa de sus fatigas, se discipline como es de necesidad, y convalezcan los caballos con los buenos pastos que tiene ahora el Apure. Mientras tanto yo voy a maniobrar por un flanco del enemigo para forzarlo a concentrarse, para que concentrado agote sus recursos y después vuelva a diseminarse, forzado por la escasez a que los vamos a reducir, a tiempo que ya podamos tomar la ofensiva resueltamente.

"Para ejecutar todo esto, dejo a la consideración de Vd. calcular el tiempo que se necesita y las muchas medidas que debemos adoptar para lograr, con todas las probabilidades, un resultado favorable. Mucho hemos hecho, pero más nos queda por hacer; desde luego voy activar la toma de Maracaibo por las tropas inglesas y las de Urdaneta; por consiguiente, es indispensable ocupar Mérida y Trujillo, y ocuparlas permanentemente, porque éstas son el antemural de la Nueva Granada y sirven para inquietar el flanco derecho de Morillo. Por consiguiente, las fuerzas inglesas no deben obrar ya sobre Caracas hasta que no entre el invierno, para que no se encuentren solas en la lucha por aquella parte.

"El general Bermúdez con los 1.000 ingleses que fue a buscar a la Margarita, y los más que haya traído, debe quedar en el Oriente para ocurrir donde sea más urgente. La caballería del general Sedeño entrará en los Llanos de Caracas y tomará cuanto se encuentre en ellos para aumentar y sostener su división, la cual observará al enemigo por el flanco izquierdo. El cuerpo principal del ejército quedará a las órdenes del general Páez para obrar inmediatamente que sea posible y conveniente.

"El enemigo se ha de dividir, y dividido debemos destruirlo sin falta, si exponer la suerte de Colombia en una batalla general y quizá desgraciada, porque la disciplina es el alma de las tropas enemigas, como lo es el valor de las nuestras; y por decontado, aquélla es más conveniente en una batalla general que éste. En substancia esto es lo que he podido hasta ahora resolver como más acertado. Yo no he visto aún al general Páez a quien espero de mañana a pasado mañana, según me ha asegurado un oficial amigo suyo: él es de la misma opinión que yo en lo substancial de este plan, y pensaba proponérmelo en vista de las circunstancias, que están demasiado bien en marcadas para que no le hiriesen de golpe. Esta lentitud puede ser que sea muy prudente; pero también puede ser infausta, porque la suerte de la guerra es impenetrable para los hombres. Mas yo estoy manejando el destino de diez y ocho provincias ya libres, y no debo jugarlas a los dedos. Uno de los sacrificios más tendremos que hacer; que, aunque dolorosos, por fin tendrán un resultado agradable. Yo voy a obrar con mucha energía sobre los puntos débiles, y voy a dejar los fuertes en inacción momentánea, para que las ventajas parciales contribuyan después a la ventaja total. Estoy como aquel rico que, a fuerza de azares, ha llegado amontonar un gran tesoro y por lo mismo teme aventurarlo a las contingencias que se lo han preocupado. La fortuna es generalmente ciega, y yo me he hecho perspicaz: éste es un presagio muy fausto al buen éxito de nuestra causa. No sé si me equivocaré, pero yo tengo más confianza en esta prudencia que en todas las profecías de los santos.

"Día 14

Suspendí el curso de esta carta hasta hoy por esperar al general Páez, el cual ya me había escrito largamente sobre el particular, pero la correspondencia la llevó el general Sucre. Estamos de acurdo en todo e inmediatamente vamos a poner en ejecución cuanto se ha dicho. El general Sucre está encargado por mí para llevar el armamento a la Nueva Granada, y toda las medidas están tomadas para que no se dilate en ninguna parte por ningún accidente. Las tropas que deben cubrir a Mérida van a marchar inmediatamente, serán poco menos de 1.500 hombres para que la división de Urdaneta pueda obrar con seguridad sobre Maracaibo, de acuerdo con los ingleses de Montilla, a quien voy a escribir apurando nuevamente a que obre sobre aquella parte con la mayor actividad. Yo le dije que todo el mes de enero obrase sobre Caracas, y todo febrero sobre Santa Marta; en una palabra, le dije, mi principal objeto en esta campaña es tomar Maracaibo. Así, amigo, es preciso tomar las medidas necesarias para que se ejecute este plan. Supongo al general Urdaneta en Pamplona, y supongo que Vd. hará, por su parte, cuanto le sea posible salga con su empresa adelante porque de ella depende la salud de la Nueva Granada, para que al entrar el invierno podamos obrar activamente sobre Venezuela y el Sur con numerosos cuerpos ya armados y disciplinados. De consiguiente, el verano debemos emplearlo en preparar los elementos para la campaña; que se manden muchas municiones al Sur y que a Urdaneta no le falte nada, es el encargo que más recomiendo ahora a Vd.

"Soy su afmo. amigo que lo ama de corazón.

"Bolívar

"P.D.- Hoy 14 he recibido parte del coronel Salom en que me dice la retirada de La Torre hacia Mérida, y aunque nada se ha hecho, mucho me alegro porque estarán Vds. Más desahogados. Me dice también que nuestro ejército sigue al enemigo en su alcance para batirlo. Pienso marchar inmediatamente con la columna, de que tengo hablado a Vd. antes, y pronto nos veremos sin la menor falta, pues no me detendré sino lo necesario para tomar mis disposiciones. Esto quiere decir que antes de un mes puede que nos hayamos visto".

NOTA:

Obras completas de Simón Bolívar Volumen I correspondencia editorial cumbre, S.A. México D.F págs 427-429 Carta "342.—Del original".


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Licdo. Manuel Ortega López

Cronista Oficial del municipio Pedro Camejo del estado Apure

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LA ROCKOLA WURLITZER AMERICANA II EN SAN JUAN DE PAYARA


La Rudolph Wurlitzer Company, firma estadounidense fundada en 1853 por Franz Rudolph Wurlitzer, marcó una época en el entretenimiento al presentar, en 1968, la rockola modelo Americana II. Esta joya de la ingeniería sonora contaba con capacidad para 100 discos de vinilo de 45 RPM, ofreciendo 200 selecciones al reproducir ambas caras.

Más allá de sus especificaciones técnicas, la verdadera importancia de esta máquina residía en su poder para tejer la vida social de una comunidad. Tal fue el caso de aquella Americana II que reinó en el Bar "La Fortuna", en San Juan de Payara. Ubicado en una esquina de la calle Sucre, frente a la Plaza Bolívar, este local fue el epicentro del encuentro cotidiano; el 16 de marzo de 1982, la rockola pasó a formar parte del patrimonio familiar bajo el cuidado de mi abuela, Ángela Remigia Barrios, a quien muchos recuerdan con cariño como "la tía Remigia".

Aquel ejemplar no era solo un mueble cargado de circuitos y vinilos; era, en esencia, el alma del negocio.

Durante años, desde las 4:00 p.m. hasta la 1:00 a.m., su mecanismo giratorio fue el motor que puso música a las tertulias, los pesares y las alegrías de nuestro pueblo. Aunque hoy la máquina física es un recuerdo, su esencia persiste en el documento legal de compraventa y en aquella fotografía donde mi abuela a Remigia aparece junto a ella, como dos socias inseparables.

El paso del tiempo llevó la máquina al desuso, pero dejó una huella indeleble en nuestra memoria familiar. Aún hoy, puedo cerrar los ojos y evocar el sonido de aquellos discos girando; es un recuerdo vívido, pues yo mismo escuché música en ella.

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Licdo. Manuel Ortega López
Cronista Oficial del municipio Pedro Camejo, estado Apure
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215 AÑOS DEL ACTA SOLEMNE DE LA INDEPENDENCIA


Hoy se cumplen 215 años de la declaración solemne de la independencia de Venezuela del dominio del imperio español, «o de los que se dicen o dijeren sus apoderados o representantes».

Hoy, los venezolanos leemos con emoción extractos del Acta que nos impulsa a seguir creyendo en una Patria independiente y soberana:

"Nosotros, pues, a nombre y con la voluntad y autoridad que tenemos del virtuoso pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al Mundo que sus Provincias Unidas son y deben ser desde hoy más, de hecho y de derecho, Estados libres, soberanos e independientes, y que están absueltos de toda sumisión y dependencia de la Corona de España, o de los que se dicen o dijeren sus apoderados o representantes..." (Libro de Actas del Congreso de 1811, Folio 112).

En sesión vespertina, el Congreso ordenó redactar el Acta Solemne de la Independencia de Venezuela, tarea que estuvo a manos del secretario Francisco Isnardi y del diputado por la Villa de Calabozo, Juan Germán Roscio.

Aunque en el folio 113 del Libro de Actas del Congreso leemos: "Dada en el Palacio Federal de Caracas, firmada de nuestra mano, sellada con el gran sello provisional de la Confederación, y refrendada por el Secretario del Congreso, a cinco días del mes de julio del año mil ochocientos once, el primero de nuestra independencia"; esta acta fue discutida y aprobada en la sesión del día 7 de julio y refrendada por el Ejecutivo el día 8 del mismo mes. Fue a partir de ese momento cuando los 41 diputados comenzaron a estampar sus firmas, proceso que se extendió hasta mediados de mes.

Entre los diputados que firmaron esta Acta Solemne, nueve pertenecían a la Provincia de Barinas, territorio al que para entonces estaba adscrito nuestro actual estado Apure: "Juan Antonio Rodríguez Domínguez, presidente (Diputado de Nutrias). Luis Ignacio Mendoza, vicepresidente (Diputado por la villa de Obispos)". (Libro de Actas del Congreso de 1811, Folio 113).

POR LA PROVINCIA DE BARINAS: "Juan Nepomuceno Quintana (Diputado de Achaguas), Ignacio Fernández (Diputado de Barinas), José de Sata y Busy (Diputado de San Fernando), Ignacio Briceño (Diputado de Pedraza), José Luis Cabrera (Diputado de Guanarito), Manuel Palacio (Diputado de Mijagual) y Ramón Ignacio Méndez (Diputado de Guasdualito)". (Libro de Actas del Congreso de 1811, Folio 114).

Hoy, a 215 años de aquella gesta heroica, esta solemne declaración no solo reafirma ante el mundo entero que nuestra querida Patria, Venezuela, es un país libre y soberano, sino que también nos impulsa a cumplir el sagrado deber sagrado de asumir el compromiso inquebrantable: preservar, defender y honrar la independencia que nos legaron aquellos hombres ilustres, manteniendo encendida la llama de la libertad para las futuras generaciones.

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Licdo. Manuel Ortega López

Cronista Oficial del municipio Pedro Camejo del estado Apure

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PEDRO CAMEJO: APUREÑO DE SAN JUAN DE PAYARA




Al Sr Eduardo López Sandoval.


AUTOBIOGRAFÍA DEL GENERAL PÁEZ



Al realizar un análisis de las cuatro páginas que el general José Antonio Páez dedica a Pedro Camejo (a) 'Negro Primero' en el primer tomo de su Autobiografía, encontramos puntos que indican que este prócer de la independencia es apureño.


1: Su amo, Vicente Alfonso, era apureño

El general Páez nos relata que Pedro Camejo "había sido esclavo del propietario vecino de Apure, don Vicente Alfonso, quien le había puesto al servicio del rey porque el carácter del negro, sobrado celoso de su dignidad, le inspiraba algunos temores".

Asimismo, Leonidas Scarpetta y Saturnino Vergara, en su Diccionario biográfico de los campeones de la libertad, afirman que el Negro Primero era "esclavo de don Vicente Alfonso, rico propietario del Apure".

La expresión "vecino de Apure" equivale a decir "del Apure", punto que se desarrollará más adelante.


2: Perteneció a las tropas de Yáñez

Un dato de la Autobiografía que demuestra que Pedro Camejo es apureño es que él mismo le confiesa a Simón Bolívar en 1818 "El día siguiente yo y José Félix fuimos a un hato a ver si nos daban que comer; pero su dueño cuando supo que *yo era de las tropas de Ñaña (Yáñez)* me miró con tan malos ojos que me pareció mejor huir e irme al Apure.

José Domingo Díaz, en su libro Recuerdos sobre la rebelión de Caracas, relata que "el valiente Yáñez, cortado en Guasdualito con la pérdida de Barinas, bajó el Apure y se estableció en la villa de San Fernando, situada a sus orillas. Allí dio principio a la formación de aquel ejército que poco después prestó servicios tan importantes".

Más adelante, añade que el comandante Yáñez, encontrándose en la villa de San Fernando, capital de los Llanos del Apure, "en todo el mes de septiembre reunió, formó y organizó dos batallones con los nombres de Numancia y de Sagunto, y varios escuadrones de caballería".


3: Lo conocían los soldados apureños

El general Páez cuenta: "Cuando yo bajé a Achaguas después de la acción del Yagual, se me presentó este negro, que mis soldados de Apure me aconsejaron incorporase al ejército, pues les constaba a ellos que era hombre de gran valor y, sobre todo, muy buena lanza".


EN LA HOJA DE SERVICIOS DE PEDRO CAMEJO


En la hoja de servicio del teniente Pedro Camejo, la cual se encuentra en el Archivo General de la Nación (Caracas, sección Negro Primero. Ilustres Próceres, Tomo 14, Folio 81), se lee:

"Teniente Pedro Camejo (a) Negro Primero, prócer de la independencia. Vecino de San Juan de Payara, según parece".


Etimología y significado de la palabra vecino

Pedro Felipe Monlau y Roca en 1856, en su Diccionario etimológico de la lengua castellana, escribe  que la palabra VECINO viene “del latín vicinus, formado de vicus, y vicus de via. El camino entre dos filas de casas se llamaba vía, y las casas se dijeron vicus: Por consiguiente: vecino equivale á habitante de un mismo vicu, pueblo ó lugar”.

Por su parte, Joan Corominas, en su Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, dice que vicinus es un “deriv. de vicus ('barrio, pueblo, villorrio')”.

El Diccionario de la lengua castellana de la Academia Española de 1843, define la palabra VECINO, NA, de la siguiente Manera: "adj. El que habita con otros en un mismo pueblo, barrio ó casa en habitacion independiente. Incola ∆ El que tiene casa y hogar en un pueblo, y contribuye á las cargas ó repartimientos, aunque actualmente no viva en él".


"Vecino de San Juan de Payara"

Para la época en que vivió Pedro Camejo ser denominado VECINO de un pueblo o lugar, denotaba ser del pueblo o lugar mencionado. Un ejemplo de esto es el caso de Vicente Alfonso a quien el General Páez menciona como “propietario vecino de Apure” y otros autores lo mencionan como un “rico propietario del Apure”. 

Lo más probable es que el historiador José Gil Fortoul, por haber leído en la hoja de servicios que Pedro Camejo era "vecino de San Juan de Payara", escribiera en su libro Historia constitucional de Venezuela: "el teniente de caballería Pedro Camejo, natural de San Juan de Payara".

Carlos Solórzano Márquez escribe en su libro El Negro Primero: que el lugar de nacimiento es San Juan de Payara, porque el Doctor Vicente Dávila en su Diccionario biográfico de Ilustres Próceres de la independencia Suramericana, en la página 62 consigna que Negro Primero es VECINO de este pueblo ubicado al sur de San Fernando de Apure.

Oldman Botello en su ponencia titulada Lo que sé del Negro Primero, dice que la palabra VECINO “es la denominación utilizada para señalar la oriundez de una persona en los documentos de los siglos XVII, XVIII y XIX”.


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Licdo. Manuel Ortega López

Cronista Oficial del municipio Pedro Camejo del estado Apure

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2 DE ABRIL: 207 años de la batalla de Las Queseras del Medio

Tal día como hoy, el General José Antonio Páez, junto al payareño Negro Primero y ciento cincuenta y dos lanceros, cruza el río Arauca. Los forma en tres columnas de cincuenta hombres cada una y se lanza contra el enemigo. Pablo Morillo, a su vez, mueve a 1.200 realistas contra la diminuta tropa del General Páez. ¡Mil doscientos contra ciento cincuenta y tres que solo tienen sus lanzas para defenderse!

Páez, Negro Primero y los 152 se lanzaron a pelear contra los realistas; unas veces los atacaban y otras simulaban una fuga, alejando cada vez más a sus perseguidores del grueso del ejército. Cuando Páez vio que toda la caballería realista formaba un solo cuerpo y que, en el ardor de la persecución, habían dejado atrás a los fusileros, gritó a sus hombres:

— ¡Vuelvan caras!

Al oír el grito de mando, Negro Primero y sus compañeros obedecieron y detuvieron los caballos para volver caras. El ademán del Negro «es atento, sonreído, dispuesto a la terrible embestida —dice Arístides Rojas—, al choque sangriento, cuando llegue el momento de esgrimir la poderosa lanza que lleva en la mano derecha».

Cuando llegó el momento, los patriotas, ordenados en grupos de veinte hombres, apuntaron sus lanzas, apretaron los ijares de los caballos y se lanzaron sobre los escuadrones enemigos. Al alcanzarlos, se infiltraron entre las filas realistas, de frente y por los flancos, y, sin darles descanso, los alancearon, atropellaron y desbarataron. Al ver esto, el ejército entero de Morillo, aturdido y espantado, retrocedió y se desbandó refugiándose en un bosque que favoreció su retirada. Al caer la noche, cesó la matanza; los patriotas se arrojaron al río y se presentaron victoriosos ante Bolívar.

¡Qué increíble batalla en la que participó Negro Primero! Las cifras lo demuestran: los realistas dejaron tendidos en el campo a cerca de quinientos hombres. De los ciento cincuenta patriotas, resultaron heridos, entre otros, el Teniente Coronel Manuel Arraiz y los Capitanes Francisco Antonio Salazar y Juan Santiago Torres. «Muertos solamente dos —dice Páez—: Isidoro Mujica y el Cabo Primero Manuel Martínez; pero la anchura de sus heridas y el tenerlas en la espalda nos demostraban que habían sido abiertas por lanzas de los nuestros, que en la confusión y oscuridad habían tomado por enemigos a aquellos compañeros suyos».

Al día siguiente de esta gloriosa batalla, en el Cuartel General en los Potreritos Marrereños, Bolívar confirió a los héroes de esta extraordinaria batalla, la Orden de los Libertadores de Venezuela con esta hermosa proclama:

“¡Soldados! Acabáis de ejecutar la proeza más extraordinaria que puede celebrar la historia militar de las naciones. Ciento cincuenta hombres, mejor diré, ciento cincuenta héroes, guiados por el impertérrito general Páez, de propósito deliberado han atacado de frente a todo el ejército español de Morillo. Artillería, infantería, caballería, nada ha bastado al enemigo para defenderse de los 150 compañeros del intrepidísimo Páez. Las columnas de caballería han sucumbido al golpe de nuestras lanzas; la infantería ha buscado un asilo en el bosque; los fuegos de sus cañones han cesado delante de los pechos de nuestros caballos. Sólo las tinieblas habrían preservado a ese ejército de viles tiranos de una completa y absoluta destrucción.

“¡Soldados! Lo que se ha hecho no es más que un preludio de lo que podéis hacer. Preparaos al combate y contad con la victoria, que lleváis en las puntas de vuestras lanzas y de vuestras bayonetas”.

El 4 de abril, Bolívar se expresaba de esta manera en una carta a su amigo Guillermo White:

“Antes de ayer, el general Páez ha logrado un golpe admirable sobre Morillo, y que pudo haber sido completamente decisivo, si la noche no lo hubiera ocultado a nuestras lanzas. No pensábamos más que darle a conocer la superioridad de nuestra caballería; y así, no aprovechamos el brillante resultado que tuvimos, porque no habíamos preparado el lance para ello. Arrollamos todo el ejército cuando sólo pensábamos batir parte de su caballería. Ciento cincuenta valientes, mandados por el general Páez, no podrían solos destruir todo un ejército, estando nuestras tropas con el Arauca por medio”.


EL MONUMENTO


El sitio donde se realizó la «proeza más extraordinaria que puede celebrar la historia militar de las naciones» estuvo olvidado hasta el año 1966, cuando el Gobernador de Apure, don Ricardo Montilla, colocó allí la piedra fundacional con la idea de construir un gigantesco monumento para celebrar el Sesquicentenario en 1969. No pudo concretarlo pues fue destituido.

«Pasaron 20 años y fue el Capitán Hugo Rafael Chávez Frías, con su fervor bolivariano y amor por el Apure, quien con soldados bajo su mando levantó el primer monumento en 1986. Después lo mejoró Aguilarte Gámez con el Batallón de Ingenieros; en 2019, Carrizalez Rengifo recuperó lo que habían dejado en ruinas». (Escribe Óscar Adolfo Alvarado en Una Pizca de Historia Regional del Apure 051/2024).


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Licdo. Manuel Ortega López

Cronista Oficial del municipio Pedro Camejo del estado Apure

cronistadepedrocamejo@gmail.com