El Payareño
215 AÑOS DEL ACTA SOLEMNE DE LA INDEPENDENCIA
PEDRO CAMEJO: APUREÑO DE SAN JUAN DE PAYARA
Al Sr Eduardo López Sandoval.
AUTOBIOGRAFÍA DEL GENERAL PÁEZ
Al realizar un análisis de las cuatro páginas que el general José Antonio Páez dedica a Pedro Camejo (a) 'Negro Primero' en el primer tomo de su Autobiografía, encontramos puntos que indican que este prócer de la independencia es apureño.
1: Su amo, Vicente Alfonso, era apureño
El general Páez nos relata que Pedro Camejo "había sido esclavo del propietario vecino de Apure, don Vicente Alfonso, quien le había puesto al servicio del rey porque el carácter del negro, sobrado celoso de su dignidad, le inspiraba algunos temores".
Asimismo, Leonidas Scarpetta y Saturnino Vergara, en su Diccionario biográfico de los campeones de la libertad, afirman que el Negro Primero era "esclavo de don Vicente Alfonso, rico propietario del Apure".
La expresión "vecino de Apure" equivale a decir "del Apure", punto que se desarrollará más adelante.
2: Perteneció a las tropas de Yáñez
Un dato de la Autobiografía que demuestra que Pedro Camejo es apureño es que él mismo le confiesa a Simón Bolívar en 1818 "El día siguiente yo y José Félix fuimos a un hato a ver si nos daban que comer; pero su dueño cuando supo que *yo era de las tropas de Ñaña (Yáñez)* me miró con tan malos ojos que me pareció mejor huir e irme al Apure.
José Domingo Díaz, en su libro Recuerdos sobre la rebelión de Caracas, relata que "el valiente Yáñez, cortado en Guasdualito con la pérdida de Barinas, bajó el Apure y se estableció en la villa de San Fernando, situada a sus orillas. Allí dio principio a la formación de aquel ejército que poco después prestó servicios tan importantes".
Más adelante, añade que el comandante Yáñez, encontrándose en la villa de San Fernando, capital de los Llanos del Apure, "en todo el mes de septiembre reunió, formó y organizó dos batallones con los nombres de Numancia y de Sagunto, y varios escuadrones de caballería".
3: Lo conocían los soldados apureños
El general Páez cuenta: "Cuando yo bajé a Achaguas después de la acción del Yagual, se me presentó este negro, que mis soldados de Apure me aconsejaron incorporase al ejército, pues les constaba a ellos que era hombre de gran valor y, sobre todo, muy buena lanza".
EN LA HOJA DE SERVICIOS DE PEDRO CAMEJO
En la hoja de servicio del teniente Pedro Camejo, la cual se encuentra en el Archivo General de la Nación (Caracas, sección Negro Primero. Ilustres Próceres, Tomo 14, Folio 81), se lee:
"Teniente Pedro Camejo (a) Negro Primero, prócer de la independencia. Vecino de San Juan de Payara, según parece".
Etimología y significado de la palabra vecino
Pedro Felipe Monlau y Roca en 1856, en su Diccionario etimológico de la lengua castellana, escribe que la palabra VECINO viene “del latín vicinus, formado de vicus, y vicus de via. El camino entre dos filas de casas se llamaba vía, y las casas se dijeron vicus: Por consiguiente: vecino equivale á habitante de un mismo vicu, pueblo ó lugar”.
Por su parte, Joan Corominas, en su Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, dice que vicinus es un “deriv. de vicus ('barrio, pueblo, villorrio')”.
El Diccionario de la lengua castellana de la Academia Española de 1843, define la palabra VECINO, NA, de la siguiente Manera: "adj. El que habita con otros en un mismo pueblo, barrio ó casa en habitacion independiente. Incola ∆ El que tiene casa y hogar en un pueblo, y contribuye á las cargas ó repartimientos, aunque actualmente no viva en él".
"Vecino de San Juan de Payara"
Para la época en que vivió Pedro Camejo ser denominado VECINO de un pueblo o lugar, denotaba ser del pueblo o lugar mencionado. Un ejemplo de esto es el caso de Vicente Alfonso a quien el General Páez menciona como “propietario vecino de Apure” y otros autores lo mencionan como un “rico propietario del Apure”.
Lo más probable es que el historiador José Gil Fortoul, por haber leído en la hoja de servicios que Pedro Camejo era "vecino de San Juan de Payara", escribiera en su libro Historia constitucional de Venezuela: "el teniente de caballería Pedro Camejo, natural de San Juan de Payara".
Carlos Solórzano Márquez escribe en su libro El Negro Primero: que el lugar de nacimiento es San Juan de Payara, porque el Doctor Vicente Dávila en su Diccionario biográfico de Ilustres Próceres de la independencia Suramericana, en la página 62 consigna que Negro Primero es VECINO de este pueblo ubicado al sur de San Fernando de Apure.
Oldman Botello en su ponencia titulada Lo que sé del Negro Primero, dice que la palabra VECINO “es la denominación utilizada para señalar la oriundez de una persona en los documentos de los siglos XVII, XVIII y XIX”.
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Licdo. Manuel Ortega López
Cronista Oficial del municipio Pedro Camejo del estado Apure
cronistadepedrocamejo@gmail.com
2 DE ABRIL: 207 años de la batalla de Las Queseras del Medio
Tal día como hoy, el General José Antonio Páez, junto al payareño Negro Primero y ciento cincuenta y dos lanceros, cruza el río Arauca. Los forma en tres columnas de cincuenta hombres cada una y se lanza contra el enemigo. Pablo Morillo, a su vez, mueve a 1.200 realistas contra la diminuta tropa del General Páez. ¡Mil doscientos contra ciento cincuenta y tres que solo tienen sus lanzas para defenderse!
Páez, Negro Primero y los 152 se lanzaron a pelear contra los realistas; unas veces los atacaban y otras simulaban una fuga, alejando cada vez más a sus perseguidores del grueso del ejército. Cuando Páez vio que toda la caballería realista formaba un solo cuerpo y que, en el ardor de la persecución, habían dejado atrás a los fusileros, gritó a sus hombres:
— ¡Vuelvan caras!
Al oír el grito de mando, Negro Primero y sus compañeros obedecieron y detuvieron los caballos para volver caras. El ademán del Negro «es atento, sonreído, dispuesto a la terrible embestida —dice Arístides Rojas—, al choque sangriento, cuando llegue el momento de esgrimir la poderosa lanza que lleva en la mano derecha».
Cuando llegó el momento, los patriotas, ordenados en grupos de veinte hombres, apuntaron sus lanzas, apretaron los ijares de los caballos y se lanzaron sobre los escuadrones enemigos. Al alcanzarlos, se infiltraron entre las filas realistas, de frente y por los flancos, y, sin darles descanso, los alancearon, atropellaron y desbarataron. Al ver esto, el ejército entero de Morillo, aturdido y espantado, retrocedió y se desbandó refugiándose en un bosque que favoreció su retirada. Al caer la noche, cesó la matanza; los patriotas se arrojaron al río y se presentaron victoriosos ante Bolívar.
¡Qué increíble batalla en la que participó Negro Primero! Las cifras lo demuestran: los realistas dejaron tendidos en el campo a cerca de quinientos hombres. De los ciento cincuenta patriotas, resultaron heridos, entre otros, el Teniente Coronel Manuel Arraiz y los Capitanes Francisco Antonio Salazar y Juan Santiago Torres. «Muertos solamente dos —dice Páez—: Isidoro Mujica y el Cabo Primero Manuel Martínez; pero la anchura de sus heridas y el tenerlas en la espalda nos demostraban que habían sido abiertas por lanzas de los nuestros, que en la confusión y oscuridad habían tomado por enemigos a aquellos compañeros suyos».
Al día siguiente de esta gloriosa batalla, en el Cuartel General en los Potreritos Marrereños, Bolívar confirió a los héroes de esta extraordinaria batalla, la Orden de los Libertadores de Venezuela con esta hermosa proclama:
“¡Soldados! Acabáis de ejecutar la proeza más extraordinaria que puede celebrar la historia militar de las naciones. Ciento cincuenta hombres, mejor diré, ciento cincuenta héroes, guiados por el impertérrito general Páez, de propósito deliberado han atacado de frente a todo el ejército español de Morillo. Artillería, infantería, caballería, nada ha bastado al enemigo para defenderse de los 150 compañeros del intrepidísimo Páez. Las columnas de caballería han sucumbido al golpe de nuestras lanzas; la infantería ha buscado un asilo en el bosque; los fuegos de sus cañones han cesado delante de los pechos de nuestros caballos. Sólo las tinieblas habrían preservado a ese ejército de viles tiranos de una completa y absoluta destrucción.
“¡Soldados! Lo que se ha hecho no es más que un preludio de lo que podéis hacer. Preparaos al combate y contad con la victoria, que lleváis en las puntas de vuestras lanzas y de vuestras bayonetas”.
El 4 de abril, Bolívar se expresaba de esta manera en una carta a su amigo Guillermo White:
“Antes de ayer, el general Páez ha logrado un golpe admirable sobre Morillo, y que pudo haber sido completamente decisivo, si la noche no lo hubiera ocultado a nuestras lanzas. No pensábamos más que darle a conocer la superioridad de nuestra caballería; y así, no aprovechamos el brillante resultado que tuvimos, porque no habíamos preparado el lance para ello. Arrollamos todo el ejército cuando sólo pensábamos batir parte de su caballería. Ciento cincuenta valientes, mandados por el general Páez, no podrían solos destruir todo un ejército, estando nuestras tropas con el Arauca por medio”.
EL MONUMENTO
El sitio donde se realizó la «proeza más extraordinaria que puede celebrar la historia militar de las naciones» estuvo olvidado hasta el año 1966, cuando el Gobernador de Apure, don Ricardo Montilla, colocó allí la piedra fundacional con la idea de construir un gigantesco monumento para celebrar el Sesquicentenario en 1969. No pudo concretarlo pues fue destituido.
«Pasaron 20 años y fue el Capitán Hugo Rafael Chávez Frías, con su fervor bolivariano y amor por el Apure, quien con soldados bajo su mando levantó el primer monumento en 1986. Después lo mejoró Aguilarte Gámez con el Batallón de Ingenieros; en 2019, Carrizalez Rengifo recuperó lo que habían dejado en ruinas». (Escribe Óscar Adolfo Alvarado en Una Pizca de Historia Regional del Apure 051/2024).
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Licdo. Manuel Ortega López
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29 DE MARZO: 179.º aniversario del otorgamiento de la pensión de Montepío militar a Juana Andrea Solórzano.
Con la muerte del teniente de caballería Pedro Camejo, alias Negro Primero, el 24 de junio de 1821 en la decisiva Batalla de Carabobo, su viuda, Juana Andrea Solórzano, había quedado sola y desasistida, como tantas mujeres que a causa de la Guerra de Independencia se hallaron sin sus esposos, padres o hermanos.
El 14 de septiembre de 1821, desde San Juan de Payara, el general Páez le escribió al presbítero Trinidad Travieso
“Habiéndome comunicado el teniente Pedro Camejo las últimas disposiciones antes de su fallecimiento, el día de la gloriosa acción de Carabobo, y siéndome preciso elegir una persona de mi confianza que las ponga en ejecución, modeladas por aquel Benemérito Defensor de la Patria, comisiono a usted para este fin, bajo las siguientes instrucciones: pago de deudas y destinar parte del sobrante a sufragios. Se encargará usted de todos los bienes conocidos de la propiedad del teniente Pedro Camejo, o por donación que le hiciere el Estado o por su agencia personal; y la otra parte la entregará a su esposa Juana Andrea Solórzano”.
La historia cuenta que las tierras y el ganado del hato Chaparralito, que el general Páez le había donado al Negro Primero en 1818 por su entrega a la causa de la independencia, fueron vendidas a José Miguel Mirabal. Nadie cuenta qué otros bienes tenía el Negro Primero que le fueran donados por el Estado o que él hubiera obtenido por agencia personal; tampoco se cuenta cuáles eran sus deudas y qué «otra parte» el padre Travieso le entregó a su esposa Juana Andrea. Lo que sí se cuenta es que en 1846 la viuda, residenciada en San Fernando de Apure, casi tocaba «a las puertas de la mendicidad», y fue en ese año cuando reclamó la pensión de montepío militar.
Debió demostrar con testigos que era pobre de solemnidad y que vivía honradamente sin obtener otros bienes que los que le proporcionaba su trabajo personal; esto la llevó a recurrir al general Páez, quien en papel oficial que tenía un valor de «dos reales», le otorgó el siguiente certificado:
“Certifico que el ciudadano Pedro Camejo se incorporó y tomó servicio en el Ejército de mi mando en esta provincia el año de 1816, y que los continuó hasta el de 1821, que murió en el campo de Carabobo por una herida que recibió de arma de fuego en el momento del combate, y que por su valor sobresaliente mereció el ascenso de teniente de caballería, habiendo principiado su carrera de soldado raso. Y a pedimento de la señora Juana Andrea Solórzano, viuda del citado Camejo y para fines que le convengan, le doy esta, que firmo en los Borales del Frío, el 13 de mayo de 1846”.
Por no saber leer y escribir, firmaron las solicitudes a ruego de ella los señores C. Gamarra y Manuel Betancourt.
Con el certificado del general José Antonio Páez y los testigos comandante Miguel Pérez, de 51 años de edad, y el coronel Juan Antonio Mirabal, de «sesenta y pico de años», se presentó la viuda de Camejo al Tribunal de Primera Instancia de San Fernando de Apure para pedir justicia.
En el tribunal, Miguel Pérez y Juan Antonio Mirabal declararon que esta mujer —que era pobre de solemnidad y se mantenía honradamente con su trabajo personal— fue legítima esposa del teniente de caballería Pedro Camejo, quien “murió con este grado en el Campo de Carabobo el 24 de junio del año 1821, peleando contra los enemigos de la libertad”.
Juana Andrea también recurrió al párroco de San Fernando de Apure, el padre Julián de los Santos, quien certificó que: “la partida de matrimonio de Pedro José Camejo con Juana Andrea Solórzano no existe en el archivo de esta Santa Iglesia Parroquial. Y para los efectos que corresponde, doy esta que firmo en San Fernando de Apure a 22 días del mes de julio de 1846”.
El mismo día, en la misma hoja, el padre Santos también certificó “que algunos libros parroquiales correspondientes a la Iglesia de San Juan de Payara, que existían en este archivo de San Fernando, fueron destruidos por los insectos, siendo párroco el venerable Juan Bernardo García”.
Los cinco folios que contienen las declaraciones y demás extremos de la ley, expedidos por el Juzgado de Primera Instancia de San Fernando, están elaborados en papel común ordinario y tienen la siguiente nota firmada por el secretario Rosales: “Se devuelven estas diligencias a la interesada, quien, apareciendo ser pobre de solemnidad, no debe abonar ningún derecho al ramo de justicia”.
Una vez cumplidos los preceptos de la ley del 27 de mayo de 1845 y el decreto del Poder Ejecutivo del 20 de junio del mismo año sobre el Montepío Militar, Juana Andrea finalmente formuló su solicitud ante el presidente de la República con todos los recaudos necesarios, incluida una carta de la Junta de Montepío de San Fernando de Apure.
El 29 de marzo de 1847, el Departamento de Guerra y Marina, de acuerdo con la ley aprobada el 27 de mayo de 1845, acordó concederle la cédula número 327, correspondiente al grado de teniente.
Veinticinco años después de la muerte de su valiente esposo, Juana Andrea comenzó a percibir una modesta pensión de 10 pesos mensuales. Esta cédula se reformó el 13 de julio de 1852, conforme a la ley de dicho año y según el artículo 18 del decreto reglamentario.
OBRAS CONSULTADAS
Archivo General de la Nación. Caracas. Negro Primero. Ilustres Próceres. Tomo 14. Folio 81.
Centro de Historia del estado Trujillo 1976 Boletín Ediciones 27-30. “Negro Primero”. Enfermo acudió a combatir Pedro Camejo. M.A, Palma Labastida.
Carlos Solórzano Márquez: El Negro Primero. Caracas, 1971.
Dávila, Vicente. Diccionario Biográfico de Ilustres Próceres de la Independencia Suramericana. Caracas, Imprenta Bolívar, 1924. T. I.
Rojas Arístides, “El Negro I”. En: Machado, José, Siete estudios históricos de Arístides Rojas. Caracas, Litografía del Comercio, 1924.
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Licdo. Manuel Ortega López
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ALCALDÍA BOLIVARIANA DEL MUNICIPIO PEDRO CAMEJO
El municipio Pedro Camejo fue creado como Distrito en 1968 por la Asamblea Legislativa del estado Apure. Sin embargo, con la entrada en vigor de la Ley Orgánica sobre el Régimen Municipal (Gaceta Oficial N.º 4.109 del 15 de junio de 1989), adquirió la categoría de municipio autónomo. A partir de ese momento, sus antiguos municipios —San Juan de Payara, Cunaviche y Codazzi— se transformaron en parroquias.
La Alcaldía de este municipio se constituyó formalmente el 2 de enero de 1990, con la instalación de la junta directiva del Concejo Municipal y la juramentación de Antonio Gil como primer alcalde, quien fue electo el 3 de diciembre de 1989 para el periodo 1990-1993.
Asimismo, han ejercido la titularidad del cargo los siguientes ciudadanos:
Antonio Salazar (1993–1996)
Benigno Alvarado (1996–2000).
Jesús Rafael Pérez (2000–2004)
Pedro Danilo Leal (2004–2008), (2008–2013), (2012–2017) y (2017–2021).
Luis Ramón Cuervo (2021–2025)
José Rafael Cabrera (2025–2029).
Con Pedro Danilo Leal y José Rafael Cabrera, la Alcaldía Municipal recibe el nombre de "Alcaldía Bolivariana del municipio Pedro Camejo".
El municipio Pedro Camejo es uno de los 7 municipios que integran el Estado Apure. Debe su nombre al prócer payareño Pedro Camejo, conocido como Negro Primero, prócer de la Guerra de Independencia de Venezuela. Con una superficie de 20.519 km², es el municipio más extenso de Apure y se encuentra en forma de "L" invertida acostada que va desde el este hasta el sur de Apure.
Sus 20.519 km² están distribuidos en sus TRES PARROQUIAS de la siguiente manera: San Juan de Payara 512, Cunaviche 11.036 y Codazzi 8.971.
Sus LÍMITES son: NORTE: con los municipios Biruaca y San Fernando. SUR: con la República de Colombia y en una pequeña línea en la confluencia del río Meta con el estado Amazonas. ESTE: con el municipio San Fernando y el estado Bolívar. OESTE: con los municipios Achaguas y Rómulo Gallegos.
NOTAS:
Ley Orgánica sobre el Régimen Municipal, en la Gaceta Oficial N.º 4.109 de fecha 15 de junio de 1989.
Libro de Actas del Concejo Municipal del año 1990.
² William Acuña Loggiodice. Historia de San Juan de Payara.
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LINACHE Y DOS-REALES DOS OTOMACOS CUNAVICHEROS
El general José Antonio Páez, "La primera lanza del mundo", como lo llamó el Libertador Simón Bolívar, ya anciano en la ciudad de Nueva York, tomó la pluma y el tintero para escribir los hechos portentosos y actos trascendentales de su vida pública.
En el "Capítulo IX" de su Autobiografía, el anciano general, al narrar cómo con el batallón Páez y alguna caballería, llegó a la plaza de San Fernando de Apure y la atacó vigorosamente dando vivas a Bolívar y a las tropas de Guayana con el objeto de llamar la atención de Morillo sobre Calabozo y hacerle abandonar la campaña de Apure, en una nota al pie de página cuenta lo siguiente:
"Llevaba yo además trescientos indios de Cunabiche, al mando de uno de ellos, llamado Linache, a quien di el grado de general de sus compañeros. Antes de dar el simulado ataque a la plaza y conociendo lo que se acobardan los indios al oír silbar las balas, repartí entre ellos sendas raciones de aguardiente y tal ánimo los hizo cobrar esta bebida que, sangrándose la lengua con las puntas de sus flechas, se bañaban el rostro con la sangre que salía de la herida: se lanzaron llenos del mayor denuedo contra las trincheras enemigas. Uno de los capitanes de mis indios, llamado Dos-Reales, se lanzó a frente de los suyos contra la trinchera, y sobre ella fue muerto a machetazos".¹
Se deduce que los mencionados indígenas eran otomacos, por la práctica de traspasarse la lengua con las puntas de sus flechas y "se bañaban el rostro con la sangre que salía de la herida"; ya que era costumbre de este grupo antes de ciertos actos, como entrar en la guerra, trabajar la agricultura, o durante el parto de sus mujeres, traspasarse la lengua con la púa del pez raya y untarse la cara y el cuerpo con la sangre que les brotaba de la herida.
LOS INDIOS DE CUNAVICHE EN 1816
Aunque esta es la única vez que el general Páez menciona al general Linache y al capitán Dos-Reales podemos decir que ellos eran unos de los indios de Cunaviche que a finales de 1816 pidieron la muerte del coronel realista Francisco López, "cuando se anunciaba su canje por prisioneros patriotas".²
(A López se le encontró culpable de complicidad en diversos crímenes de Morillo y murió "al primer golpe de sable que le descargó el lancero Camejo, de sobrenombre Negro Primero"³).
DOS-REALES
Aunque no está consignado en la historia el porqué al capitán indígena que se lanzó al frente de los suyos contra "la trinchera, y sobre ella fue muerto a machetazos", era llamado Dos-Reales; creo que le daban ese sobrenombre porque posiblemente pedía "dos reales".
¿CÓMO MURIÓ LINACHE?
Con el general Linache pasó una de dos: o murió en un combate como el capitán Dos-Reales, o salió con vida de la Guerra Magna y murió en su Cunaviche natal. Sea cual sea la opción, Linache murió en el olvido como otros tantos soldados que lucharon con valentía y coraje para lograr la independencia de Venezuela del dominio del imperio español.
NOTAS:
¹ Autobiografía del general José Antonio Páez, tomo primero, Colección Bicentenario Carabobo, Caracas, Venezuela, junio de 2021. Pág. 176.
² Miguel Acosta Saignes. Bolívar. Acción y utopía del hombre de las dificultades. Caracas, Venezuela, mayo de 2021. pág. 218
³ Jose Felix Blanco. Bosquejo histórico de la Revolución de Venezuela. Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Sesquicentenario de la Independencia Caracas-Venezuela 1960. Pág. 241.
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Manuel Ortega López
Cronista Oficial del municipio Pedro Camejo del estado Apure
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