La Rudolph Wurlitzer Company, firma estadounidense fundada en 1853 por Franz Rudolph Wurlitzer, marcó una época en el entretenimiento al presentar, en 1968, la rockola modelo Americana II. Esta joya de la ingeniería sonora contaba con capacidad para 100 discos de vinilo de 45 RPM, ofreciendo 200 selecciones al reproducir ambas caras.
Más allá de sus especificaciones técnicas, la verdadera importancia de esta máquina residía en su poder para tejer la vida social de una comunidad. Tal fue el caso de aquella Americana II que reinó en el Bar "La Fortuna", en San Juan de Payara. Ubicado en una esquina de la calle Sucre, frente a la Plaza Bolívar, este local fue el epicentro del encuentro cotidiano; el 16 de marzo de 1982, la rockola pasó a formar parte del patrimonio familiar bajo el cuidado de mi abuela, Ángela Remigia Barrios, a quien muchos recuerdan con cariño como "la tía Remigia".
Aquel ejemplar no era solo un mueble cargado de circuitos y vinilos; era, en esencia, el alma del negocio.
Durante años, desde las 4:00 p.m. hasta la 1:00 a.m., su mecanismo giratorio fue el motor que puso música a las tertulias, los pesares y las alegrías de nuestro pueblo. Aunque hoy la máquina física es un recuerdo, su esencia persiste en el documento legal de compraventa y en aquella fotografía donde mi abuela a Remigia aparece junto a ella, como dos socias inseparables.
El paso del tiempo llevó la máquina al desuso, pero dejó una huella indeleble en nuestra memoria familiar. Aún hoy, puedo cerrar los ojos y evocar el sonido de aquellos discos girando; es un recuerdo vívido, pues yo mismo escuché música en ella.
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Licdo. Manuel Ortega López
Cronista Oficial del municipio Pedro Camejo, estado Apure
cronistadepedrocamejo@gmail.com


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